11.20.2009

- Lo que pasa es que se creen sabios -dice de golpe-. Se creen sabios porque han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas. En el circo es igual, Bruno, y entre nosotros es igual. La gente se figura que algunas cosas son el colmo de la dificultad, y por eso aplauden a los trapecistas, o a mí. Yo no sé qué se imaginan, que uno se está haciendo pedazos para tocar bien, o que el trapecista se rompe los tendones cada vez que da un salto. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento. Mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato. Ésas son las dificultades, las grandes dificultades. Anoche se me ocurrió mirarme en este espejito, y te aseguro que era tan terriblemente difícil que casi me tiro de la cama. Imagínate que te estás viendo a ti mismo; eso tan sólo basta para quedarte frío durante media hora. Realmente ese tipo no soy yo, en el primer momento he sentido claramente que no era yo, lo agarré de sopresa, de refilón y supe que no era yo. Eso lo sentía, y cuando algo se siente... Pero es como en Palm Beach, sobre una ola te cae la segunda, y después otra... Apenas has sentido ya viene lo otro, vienen las palabras... No, no son las palabras, son lo que está en las palabras, esa especie de cola de pegar, esa baba. Y la baba viene y te tapa, y te convence de que el del espejo eres tú. Claro, pero cómo no darse cuenta. Pero si soy yo, con mi pelo, esta cicatriz. Y la gente no se da cuenta de que lo único que aceptan es la baba, y por eso les parece tan fácil mirarse al espejo. O cortar un pedazo de pan con un cuchillo. ¿Tú has cortado un pedazo de pan con un cuchillo?

El Perseguidor, J. Cortázar

11.09.2009

11.04.2009

10.22.2009

"No entiendo de fronteras y me cago en las banderas, en todas, menos en la blanca, que con esa me limpio el culo. Las banderas son la degradación del color."

R. Iniesta

10.19.2009

Qué sabrán los poetas y sus
míseras bocas de amor,

qué doctrina habrá en acariciar pieles
desde sus versos de mierda,

sus falsas vidas,
sus supuestos afligidos semblantes,

de sus torturadas vidas me río yo,
porque yo he visto poesía en las

caras y los días de los míos,

en callos y sudores,

en enfrentadizas miradas a un mundo

que no veréis ni en el más abyecto de

vuestros sonrosados sueños,
en pieles tatuadas por soles navajeros y

vientos del sur,

yo he visto poesía en madrugadas en vela
en las paredes de mi casa,

he visto poesía huir de papeles, dogmas y
métricas, poesía sin lágrimas,

sin malditismos ni preocupación alguna,

una poesía de pan y agua,

de te quiero porque sí,

la que me trajo vida y se la llevará,

la que te ofrezco, mundo de mierda,
mientras viva.


J. C. Romero